| ¿Qué
es la adicción al alcohol, dependencia del alcohol o
alcoholismo? El alcoholismo
es una enfermedad crónica, un desorden de la conducta
caracterizado por la ingestión repetida de bebidas
alcohólicas hasta el punto de que excede a lo que está
socialmente aceptado y que interfiere con la salud del bebedor,
así como con sus relaciones interpersonales o con su
capacidad para el trabajo. (Mark Keller, 1958).
El alcoholismo es una enfermedad. Sus principales síntomas
son: a) La pérdida de control o incapacidad de detenerse
una vez que se ha empezado a beber; b) tolerancia, y c) síndrome
de abstinencia o de supresión.
La persona que sufre de alcoholismo bebe sin control, a pesar
de que por ello pone en peligro su salud física y mental.
Las consecuencias negativas afectan también a su familia,
a sus amistades y a su trabajo, pero no es capaz de dejar
de ingerir bebidas alcohólicas. No es lo mismo embriagarse
alguna vez que ser un verdadero alcohólico, pero quien
se emborracha con frecuencia puede llegar a serlo si empieza
a perder el control de la bebida.
¿Cómo
son los alcohólicos?
Cada alcohólico bebe de manera distinta; cada alcohólico
sufre las consecuencias de su adicción de manera diferente,
pero todos son iguales en un aspecto: no pueden controlar
la bebida.
Los daños…
• Al individuo: Desnutrición, enfermedades del
hígado, del estómago, de los riñones,
del corazón, de la piel, trastornos mentales, etc.
• A la familia: Desintegración familiar por el
descuido de las obligaciones y por los continuos problemas
que se originan, desde los de carácter económico,
hasta los que se relacionan con la violencia física
y verbal. Es imposible medir el sufrimiento moral de los familiares
y de quienes rodean al enfermo alcohólico.
• A la sociedad: Riñas, accidentes, violaciones,
homicidios y ausentismo laboral con las consecuentes pérdidas
humanas y de tipo económico.
Las etapas del alcoholismo
En general, el enfermo alcohólico pasa por las siguientes
fases:
• Primera etapa (Duración:
de 5 a 10 años):
1. Bebe mucho. Se promete a sí mismo no volver a tomar,
pero no cumple. Se siente culpable, avergonzado y muy nervioso
(angustiado). Bebe más.
2. Toma cada vez más seguido.
3. Aumenta la tolerancia: cada vez “aguanta más”.
4. Se siente irritable y nervioso. Tiene algunos cambios en
su personalidad o manera de ser. Empeza a sufrir “lagunas
mentales” (se le olvida lo que pasó durante la
borrachera).
• Segunda etapa (5 o más años):
1. Constantemene niega que ya tiene problemas con la bebida
o los oculta, pero los demás se dan cuenta perfectamente.
2. Bebe por la mañana y a solas.
3. Se le nota que casi permanentemente está bajo los
efectos del alcohol.
4. Necesita beber todos los días.
• Tercera etapa (Por el resto de la
vida, si no deja de beber). Empieza la destrucción
total: borrachera permanente, problemas familiares, sociales
y económicos, trastornos graves de salud.
1. Empieza a vivir en soledad. Se aleja de sus amigos y familiares
quienes, a su vez, lo dejan solo.
2. Vive para beber, casi no come.
3. Cambia drásticamente su personalidad o forma de
ser.
4. Sufre cambios físicos y mentales graves: mala nutrición,
enfermedades, temblores constantes, alucinaciones, etc.
¿Sospecha usted
que algún familiar o amigo suyo es alcohólico?
Un buen observador debe sospechar el inicio de la dependencia
del alcohol en una persona si existen estos datos:
1. Aumento del
consumo de alcohol, ya sea de manera regular o esporádicamente,
con frecuentes episodios de ebriedad.
2. Ingestión
de bebidas alcohólicas con la intención de “relajarse”,
de resolver problemas o de aliviar síntomas desagradables.
3. Preocupación
evidente por el alcohol y necesidad frecuente de tomarse una
copa.
4. Ingestión
de alcohol “a escondidas”.
5. Tendencia
a inventar “coartadas” o pretextos para justificar
la bebida.
6. Negativa
a aceptar que su consumo de alcohol es excesivo (cuando ya
es obvio), y disgusto cuando se menciona el tema.
7. Ausentismo
laboral frecuente, especialmente si se siguen ciertas pautas,
como por ejemplo después de los fines de semana y de
los días festivos.
8. Cambios de
empleo frecuentes, sobre todo cuando la persona desciende
de nivel o desempeña trabajos que no corresponden a
sus aptitudes y antecedentes.
9. Descuido
en la apariencia personal y falta de higiene.
10. Quejas continuas
de molestias físicas sin causa aparente: insomnio,
problemas estomacales, falta de apetito, dolores de cabeza,
etc.
11. Problemas
maritales y familliares constantes relacionados con su manera
de beber.
12. Arrestos
por embriaguez o por conducir en estado de ebriedad.
13. Beber las
copas ávidamente.
¿Se puede curar
el alcoholismo?
Hasta hoy no se ha descubierto una “cura” para
el alcoholismo. Una persona alcohólica puede dejar
de beber, incluso definitivamente, pero no dejará de
ser alcohólica, y no debe volver a beber, pues sufrirá
una recaída de su enfermedad.
¿Se puede tratar
el alcoholismo?
Sí, el alcoholismo es tratable. Los programas para
la atención del paciente alcohólico utilizan
una serie de elementos como la consejería, psicoterapias
individuales y de grupo, medicamentos, grupos de autoayuda,
etc. Quien sufre la enfermedad del alcoholismo necesita ayuda
para dejar de beber.
¿El alcoholismo
es una enfermedad hereditaria?
No, no en el sentido de que el hijo de un alcohólico
necesariamente será alcohólico. Pero se ha demostrado
que sí se puede heredar un mayor riesgo de adquirir
la enfermedad.
Algunas personas llegan al alcoholismo aun cuando nadie en
su familia tenga problemas con su forma de beber. Igualmente,
no todos los hijos de padres alcohólicos tienen problemas
con la bebida.
¿Qué
es el Delirium tremens?
Delirium tremens es el nombre del síndrome de abstinencia
del alcohol más grave, que se presenta con temblor
generalizado, sudación abundante, angustia extrema,
ideas delirantes (pensamientos de contenido falso, principalmente
de persecución o de celos injustificados) y alucinaciones
sobre todo visuales: el enfermo puede ver animales que lo
atacan o tiene visiones terroríficas que lo hacen gritar
o quejarse con gran sufrimiento. Este cuadro ocurre dentro
de las 72 horas posteriores a la suspensión del consumo
de alcohol en personas que lo han ingerido en grandes cantidades
por un tiempo prolongado.
El consumo de alcohol
en México
De acuerdo con los datos obtenidos de la Encuesta Nacional
de Adicciones más reciente, podemos concluir que entre
5 y 6 millones de personas en México consumen alcohol
en exceso, y que un altísimo porcentaje es de verdaderos
alcohólicos. En nuestro país, la ingestión
de bebidas alcohólicas está relacionada, directa
o indirectamente, con cinco de las 10 principales causas de
muerte.
¿Qué
es el alcohol etílico o etanol?
Existen varias clases de alcohol, como el metílico,
que se obtiene de la madera, y el isopropílico, que
se emplea como disolvente y en la preparación de acetona;
el alcohol etílico o etanol es el que contienen todas
las bebidas alcohólicas. Los mencionados en primer
término no son potables, no sirven para el consumo
humano porque son tóxicos.
El alcohol, etanol
o alcohol etílico es una droga psicoactiva porque…
Provoca cambios en la mente y altera la manera de pensar,
de sentir y de actuar. Es un depresor del sistema nervioso
central porque disminuye la actividad de las células
del cerebro. Las personas que desconocen la forma en que actúa
esta droga piensan que se trata de un “estimulante”,
porque las primeras copas “excitan” al bebedor,
haciéndolo por lo común, más sociable.
Una copa o dos producen casi siempre cambios en la conducta,
de tal forma que el sujeto parece estar estimulado. No es
así: lo que sucede es que el alcohol deprime primero
los centros nerviosos que controlan la conducta. Al disminuir
la acción de esos centros, la conducta se libera, escapando
a los controles del juicio crítico. Una vez desinhibida,
la persona parece excitada, cuando en realidad el alcohol
ha provocado una acción depresora sobre su sistema
nervioso.
EL ALCOHOL, ETANOL O ALCOHOL ETÍLICO ES UNA DROGA
ADICTIVA porque puede producir adicción.
EL alcohol es una
droga legal porque…
Su producción, comercialización y consumo están
permitidos y reglamentados por las leyes de la gran mayoría
de las naciones.
Concentración
de alcohol en una bebida
La concentración de etanol en una bebida significa
la relación entre el volumen total del líquido
y la cantidad de alcohol que contiene. La concentración
varía de acuerdo con el tipo de preparación.
El contenido de etanol o alcohol absoluto en las bebidas destiladas
como el tequila, el vodka, el whisky, etc., generalmente oscila
entre 35 y 50%, mientras que los vinos de mesa contienen entre
9 y 14%, el pulque alrededor de 4%, y la mayoría de
las cervezas entre 3.6 y 5 %.
¿Qué
pasa al consumir alcohol?
El etanol es absorbido rápidamente por la corriente
sanguínea y conducido al cerebro y a todo el cuerpo.
Absorción
• El alcohol entra al organismo por la boca.
• Pasa por el esófago y llega al estómago,
en donde se absorbe y entra en la sangre. La cantidad de alimento
y el tipo de bebida afectan la velocidad de la absorción.
Mientras más alimentos haya, más lento será
el proceso.
• El alcohol restante pasa al intestino delgado, en
donde se absorbe más rápidamente que en el estómago.
Cerca de dos tercios del alcohol consumido se absorbe en el
intestino delgado.
• Una vez en la sangre, el alcohol se distribuye en
todo el cuerpo.
• En cuanto se ingiere alcohol, éste llega rápidamente
al cerebro a través del torrente sanguíneo,
afectando sus funciones.
Oxidación
• Entre 85 y 90% del alcohol consumido es desechado
por el organismo por medio de la oxidación.
• La oxidación es el proceso mediante el cual
las células combinan el alcohol disuelto en la sangre
con oxígeno, liberando calorías.
• El alcohol se metaboliza principalmente en las células
del hígado. La velocidad de la oxidación depende
del peso corporal, y de una enzima que se encuentra en ese
órgano, llamada “deshidrogenasa alcohólica”.
Eliminación
Una pequeña cantidad del alcohol consumido (entre
2 y 10%), es eliminada por el aire exhalado, la orina, y el
sudor.
Efectos inmediatos
Los efectos inmediatos de una ingestión excesiva de
bebidas alcohólicas pueden describirse de acuerdo con
la gravedad y el progreso de la embriaguez:
• Primera etapa: La persona se ve relajada, comunicativa
y sociable. Parece excitada, pero en realidad está
desinhibida.
• Segunda etapa: Se presenta una conducta predominantemente
emocional, con pobreza de juicio y de pensamiento. Hay cierto
grado de insensibilidad en la piel, incoordinación
en los movimientos corporales, y trastornos de la visión
y del equilibrio.
• Tercera etapa: Se caracteriza por confusión
mental, tambaleo al caminar, visión doble y reacciones
variables de la conducta: miedo, agresividad, llanto, etc.
Hay serias dificultades para pronunciar bien las palabras
y para comprender lo que se dice.
• Cuarta etapa: Incapacidad para sostenerse en pie,
vómitos, incontinencia de la orina, aproximación
a la total inconsciencia.
• Quinta etapa: Inconsciencia, falta de reflejos. Se
presenta un verdadero estado de coma que puede llevar a la
muerte por parálisis respiratoria.
Después de
un tiempo…
Los órganos que sufren más daño son:
el cerebro, el hígado, el estómago (el aparato
digestivo en general), los riñones y el corazón.
Las enfermedades que se presentan más comúnmente
por la ingestión prolongada de alcohol son las siguientes:
• Adicción.
• Cirrosis hepática.
• Pancreatitis.
• Esofagitis.
• Cardiopatía alcohólica (trastorno del
corazón que produce debilidad y crecimiento de este
órgano; se presenta a veces en los alcohólicos
desnutridos).
• Trastornos de la piel.
• Polineuritis. (Inflamación de los nervios periféricos,
principalmente de las piernas. La persona sufre parálisis
parciales y dolores. Para distinguirla de otros trastornos,
se le denomina “polineuropatía alcohólica”).
• Psicosis alcohólica. También se le llama
“psicosis de Korsakoff”, y consiste en un estado
de demencia con pérdida de la memoria y “confabulación”
(el enfermo relata como hechos reales situaciones y hechos
imaginados).
Cocaína y alcohol
Cuando una persona combina la ingestión de alcohol
con el consumo de cocaína agrava el peligro que representa
cada una de esas drogas y, sin saberlo, realiza un complejo
experimento químico en su propio cuerpo. Los investigadores
del National Institute on Drug Abuse de EUA han descubierto
que el hígado humano combina la cocaína con
el alcohol y fabrica una tercera sustancia, el etileno de
cocaína, que intensifica los efectos euforizantes de
la cocaína y, al mismo tiempo, aumenta el riesgo de
muerte repentina por paro cardio-respiratorio.
Si una mujer embarazada
consume bebidas alcohólicas… ¿Le hace
daño a su bebé?
Los hijos de las madres alcohólicas que continúan
bebiendo durante el embarazo nacen con graves trastornos físicos:
bajo peso y tamaño pequeño, defectos del corazón,
paladar hendido, deformaciones de los pies, luxación
de la articulación de la cadera, estrabismo y deficiencia
en el desarrollo físico. Posteriormente pueden presentarse
trastornos de la inteligencia y de la conducta, debidos al
daño producido en el cerebro durante la vida fetal.
A esta condición se le denomina “síndrome
del feto alcohólico”.
Beber y manejar
La capacidad para conducir un vehículo disminuye,
siempre, cuando se ha bebido.
Una concentración mayor a 0.05% de alcohol en la sangre
disminuye significativamente la habilidad para cambiar de
dirección, para la ejecución de los cambios
de velocidad y para reaccionar con prontitud ante los obstáculos.
Concentración de alcohol en la sangre Posibilidad
de sufrir un accidente
0.05% (de 2 a 4 copas en 1 hora). Dos veces mayor que en estado
de sobriedad.
0.10% (de 4 a 6 copas en 1 hora). Ocho veces mayor que en
estado de sobriedad.
0.15% (más de 6 copas en 1 hora). Veinticinco veces
mayor que en estado de sobriedad.
Los orígenes…
Los estudiosos de las culturas más antiguas han hallado
evidencias del uso de bebidas alcohólicas desde la
edad de piedra, en un período cercano a los 4 000 años
antes de Cristo. El hombre ha bebido alcohol desde hace por
lo menos 5 000 años, y seguramente no sólo por
su sabor, sino para experimentar sus efectos.
Probablemente el producto vegetal más antiguo que
se hizo fermentar fue la miel. También existen datos
que inducen a creer que el aguamiel de algunas plantas sirvió
para fabricar los primeros destilados. Aunque los irlandeses
se adjudican el conocimiento inicial de la destilación,
los árabes se consideran los inventores, 200 años
antes que aquéllos. Las bebidas alcohólicas
producidas por fermentación, a partir de un asombroso
número de sustancias, ocuparon su lugar prácticamente
en todas las sociedades humanas y aún permanecen en
ellas. Los males psicológicos, físicos y sociales
que provoca el consumo excesivo de alcohol han acosado a la
humanidad desde que se integraron las primeras comunidades.
Algunos mitos sobre
el alcohol
• El alcohol no es una
droga.
El alcohol reúne todos los requisitos de la definición
de droga: droga es toda sustancia que cuando se introduce
en el organismo provoca un cambio en su funcionamiento. Si
el principal cambio ocurre en el psiquismo y en la conducta
se trata de una psicodroga, y es aquí en donde se clasifica
al alcohol etílico.
• El alcohol es un estimulante.
Mucha gente así lo cree porque con las primeras copas
la persona se ve medio “achispada”, locuaz, desinhibida,
pero ya explicamos antes lo que ocurre en realidad. El alcohol
es una psicodroga que deprime el sistema nervioso.
• El alcohol alimenta.
El alcohol proporciona calorías al cuerpo pero no es
nutritivo ni sustituye a los alimentos necesarios para el
crecimiento y la conservación de la salud.
• El alcohol no “engorda”.
El alcohol sí puede engordar a los bebedores que se
alimentan regularmente. El alcohol proporciona más
calorías que los azúcares y las féculas,
aunque menos que las grasas. Las bebidas alcohólicas
pueden contribuir al sobrepeso cuando sustituyen a una alimentación
equilibrada; el peligro que se enfrenta es la malnutrición.
• Las personas que “aguantan
mucho” corren menos riesgo de llegar al alcoholismo.
Cuando decimos que a fulano “no se le sube” aunque
tome mucho, se puede caer en este mito, pues se interpreta
que “siendo más resistente” no lo dominará
el alcohol. Pero esto no es verdad. Por el contrario, puede
ser que la persona a quien nos referimos esté desarrollando
ya la etapa del alcoholismo que se caracteriza por el fenómeno
de la tolerancia.
• Cualquier cantidad de
alcohol es perjudicial para los órganos del cuerpo.
Esto es falso porque pequeñas cantidades de alcohol
no provocan daño alguno a los tejidos de los distintos
órganos. Pero hay que mencionar que las bebidas muy
concentradas y las grandes cantidades de alcohol ingeridas
en una sola jornada, provocan serias irritaciones en el aparato
digestivo, y que el abuso prolongado llega a afectar al hígado,
al corazón, al sistema nervioso y a otros órganos.
• Emborrachan más
el vodka y la ginebra que el ron y el tequila (o viceversa).
Lo anterior es falso porque lo verdaderamente importante es
la cantidad de alcohol que se ingiere. El vodka, el tequila,
el ron, el whisky, la ginebra, y en general las bebidas destiladas
como el brandy y el aguardiente común de caña,
contienen aproximadamente la misma cantidad de alcohol.
• Si se combinan varias
bebidas se provoca más rápidamente la borrachera.
Independientemente de que las bebidas suelen tener sustancias
agregadas (azúcar, tanino, sabores diversos) que producen
efectos distintos a la ebriedad pero que pueden interpretarse
equivocadamente, la creencia de que “hay revolturas
que son una bomba” es totalmente falsa.
• Para bajar la borrachera
no hay nada mejor que tomar café “cargado”
o meter la cabeza en agua fría.
La verdad es que el alcohol se oxida y se elimina del cuerpo
a una velocidad uniforme y hasta ahora no sabemos de ninguna
sustancia que acelere este proceso. Como la cafeína
es un estimulante y el alcohol un depresor, una taza de café
fuerte puede ayudar a mantener despierto a un sujeto alcoholizado,
pero no a “bajarle la borrachera” como suele decirse.
Respecto al baño de agua fría, no hay razón
alguna para recomendarlo.
Y usted… ¿Cómo
bebe?
A UTOEVALUACION
1. ¿Piensa y habla usted con frecuencia acerca de
la bebida?
2. ¿Bebe más que antes?
3. ¿Bebe más de prisa que los demás?
4. ¿Toma usted frecuentemente con la intención
de “relajarse”?
5. ¿Ingiere usted varias copas aun cuando se había
propuesto no hacerlo?
6. ¿Se ha sentido culpable o apenado por sus estados
de ebriedad?
7. ¿Ha sufrido lesiones accidentales después
de ingerir bebidas alcohólicas?
8. ¿Algunas veces olvida lo que ocurrió, o parte
de lo que pasó, durante el tiempo en que estuvo ebrio?
9. ¿Ha perdido algún amigo por sus críticas
acerca de la forma en que usted bebe o lo que hace cuando
está intoxicado?
10. ¿He tenido o tiene problemas frecuentes con la
familia o con sus amigos en relación con su manera
de beber?
11. ¿Bebe en la mañana con la intención
de combatir los efectos de la “cruda”?
12. ¿Se siente a veces intranquilo o molesto porque
no hay bebidas a la mano?
Si contesta “SÍ” a más de 3 de
estas preguntas, sobre todo si se refiere a las 4 últimas,
debe entrevistarse con un profesional para que le proporcione
mayor información y determine si usted ha iniciado
el proceso de convertirse en un verdadero alcohólico.
¿Qué
puede hacer una persona adicta al alcohol que desea dejar
de consumirlo?
Alguien que ya ha desarrollado adicción a esta droga
necesita ayuda profesional para dejar de consumirla. La adicción
es una enfermedad. El adicto es un enfermo que no puede dejar
de consumir la sustancia adictiva que usa. Para recuperarse
necesita y merece tratamiento, ya sea en un centro especializado,
mediante terapias de grupo o individuales, o acudiendo a grupos
de autoayuda como Alcohólicos Anónimos.
TODOS LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES TIENEN EL DERECHO DE
CRECER EN UN MEDIO PROTEGIDO DE LAS CONSECUENCIAS NEGATIVAS
DEL CONSUMO DE ALCOHOL Y, EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE, DE LA
PROMOCIÓN DEL CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS.
ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD
SI NECESITA ORIENTACIÓN CONTÁCTENOS.
EN V I D A ESTAMOS PARA APOYARLE.
FUENTE CONSULTADA
Velasco, Rafael. Esa enfermedad llamada alcoholismo, Editorial
Trillas, 1995, México.
Velasco, Rafael. Las adicciones. Manual para maestros y padres,
Editorial Trillas, 1997, México.
CESAAL. Las bebidas alcohólicas y la salud. Curso
para padres de familia y educadores, Editorial Trillas, 1991,
México.
Secretaría de Salud, Consejo Nacional contra las Adicciones,
Dirección General de Epidemiología, Instituto
Nacional de Psiquiatría Dr. Ramón de la Fuente
Muñiz, Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática. Encuesta Nacional de Adicciones 2002.
Tabaco, Alcohol y otras Drogas, Resumen Ejecutivo, 2003, México.
National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. www.niaaa.nih.gov
National Institute on Drug Abuse. www.drugabuse.gov
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